COLONIALISMO
INTRODUCCION
Término que
viene de su raíz colonia y ésta del latín colonia.
Es la doctrina que tiende a legitimar la dominación política y económica de un
territorio o de una nación por el gobierno de un estado extranjero. Suele
llamarse así al proceso iniciado en el siglo XV con la conquista, asentamiento
y explotación, por parte de Europa, de territorios en América, Oriente y
África. España, Portugal, Inglaterra, Francia y los Países
Bajos comenzaron las actividades coloniales. Desde 1880 y hasta principios del
siglo XX, la búsqueda de nuevos mercados y materias primas provocó el
resurgimiento del colonialismo con la repartición de África entre las grandes
potencias europeas, sobre todo Inglaterra y Francia.
El
colonialismo es el dominio territorial, económico y cultural establecido
durante largo tiempo sobre un pueblo extranjero que se ve sometido al país
dominante. Aunque este término existe desde la época de la Antigua Grecia, hay
variantes en su significado, pues en el caso de las antiguas colonias griegas o
en el de América se usaba más bien la palabra “colonización” en vez de
colonialismo, ya que en estos casos los territorios colonizados no estaban
subordinados a la metrópoli, y a todos los habitantes de estos primeros se les
consideraba como otros ciudadanos más de la potencia europea. En la edad
contemporánea se identifica más con la dominación política de gentes de otra
raza que habitan en un territorio separado por el mar de la potencia colonial,
que generalmente suele ser un país europeo. El colonialismo europeo moderno
comenzó en el siglo XV con los viajes de los portugueses a lo largo de la costa
oeste de África. Junto con los españoles, fueron los primeros en establecer sus
colonias en ultramar, y se aferraron a ellas incluso después de que su fuerza
imperialista se hubiera perdido. Sin embargo, el colonialismo alcanzó su
momento de máxima importancia desde finales del siglo XIX hasta mediados del
XX. Los países europeos que más
protagonismo tuvieron en este proceso fuero Inglaterra, Francia y Alemania, que
se repartieron el continente africano, (donde tan sólo quedaron dos países
independientes: Liberia y Abisinia) e intentaron extender sus zonas de
influencia por diferentes zonas del mundo como Europa Oriental, Oriente Medio,
Extremo Oriente o el Caribe. Países como Italia, España, Portugal y Bélgica
también intentaron llevarse su parte en este reparto, aunque no consiguieron
tantos territorios.
COLONIALISMO.
El colonialismo es
la influencia o la dominación de un país por parte de otro,
habitualmente más poderoso económica o militarmente, de una forma violenta a
través de una invasión militar, o sutil sin que intervenga la fuerza. Los
motivos para la colonización pueden ser: poder, riqueza, dominio de
tierras y sus recursos, estrategia
militar, estrategia
económica, reivindicaciones históricas, etc.
EXPANSIÓN
COLONIAL.
La expansión
colonial se inició en el último tercio del siglo XIX. Hubo dos excepciones a
esta fecha, Francia y Gran Bretaña, que la iniciaron antes. Entre los
colonizadores se encontraban: soldados, trabajadores emigrantes, políticos y funcionarios, misioneros (católicos y protestantes) y exploradores. Dada la superioridad del ejército de la metrópoli algunos indígenas se rendían (pacto) y
otros eran conquistados y sometidos por medio de la guerra.
CONFLICTOS COLONIALES.
Fueron conflictos territoriales entre naciones
europeas. Se daban cuando dos o más naciones se disputaban un territorio. Llegó
a haber guerras a causa de los citados conflictos. La idea del imperio Continuo que
tenían varias metrópolis fue el origen de muchos de ellos. Gran Bretaña quería
establecer un imperio en África de norte a sur. Francia de oeste a este, en el
tercio norte de África. Por último, Portugal, también de oeste a este, pero en el sur. Hubo
conflictos de Gran Bretaña con Francia, primero, y con Portugal, después, que
ganó, por lo que estos dos países tuvieron que abandonar la idea de Imperio
Continuo.
VÍAS DE COMUNICACIÓN.
Siempre interesaron las vías de comunicación de las
metrópolis con sus colonias. Con África era relativamente fácil, pero con Asia
no. Para solucionar este problema, los franceses, por medio del
arquitecto Lesseps se embarcan en la
construcción, con autorización egipcia, del Canal de Suez. Los ingleses se dan cuenta de la importancia
económica del canal y negocian con el sultán de Egipto la compra de sus
acciones.
Se realizó
esta operación y el canal pasó a ser franco - británico.
GRANDES IMPERIOS COLONIALES.
Imperio colonial británico.
El Imperio colonial británico era el más grande del
mundo. La India era la colonia más rica,
por sus productos y su población. Era un gran mercado. Fue conquistada entre
1845 y 1848 por una empresa privada inglesa, la Compañía Británica de las Indias Orientales. En 1857 estalló una revuelta de
los componentes indios de las tropas inglesas (cipayos). Fue difícil contenerla, por lo que al
conseguirlo, la reina
Victoria transfirió
el poder al Estado. Fue proclamada Emperatriz de la India (1876). Más adelante,
los británicos hicieron expediciones militares para reforzar las fronteras
indias. Conquistaron Beluchistán, Birmania y al este de Asia, Malasia. En África realizaron conquistas desde el valle del Nilo hasta el océano Índico y Sudáfrica, donde tuvieron que luchar con antiguos colonos
holandeses.
Caso de Congo
En África sólo quedaban dos estados
independientes: Liberia y Abisinia. El reparto que se dio en África ocasionó
enfrentamientos. En Congo, concretamente, confluían las ambiciones de Gran
Bretaña, Francia, Alemania, Portugal y la Asociación Internacional para la Explotación y
Colonización de África, del rey Leopoldo II de Bélgica. Para evitar enfrentamientos
militares, las potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín (1885) donde decidieron las
normas para la ocupación de tierras en África y aprobaron que Congo pasara a
ser propiedad de la Asociación Africana del rey Leopoldo. A su muerte, lo legó
al reino de Bélgica.
CASO
DE MARRUECOS
Salacot (en este caso, del Segundo Imperio francés) es un icono del
colonialismo de las áreas tropicales del planeta.
A finales del siglo XIX, el reino de Marruecos era uno de los pocos países
africanos que seguía siendo independiente aunque Francia intentó ocuparlo. Se
produjo una crisis porque el emperador Guillermo I de Alemania se opuso en 1905. En 1906,
en la Conferencia
de Algeciras, se
decidió que Marruecos sería dividido como protectorado entre Francia y España. En
algunas zonas hubo una fuerte resistencia, por ejemplo, en el norte, Abd-el-Krim le
causó algunos problemas al ejército español.
PROBLEMA CHINO.
China estaba
dominada por unos monarcas de origen distinto que la población, por lo que eran
considerados extranjeros. Era un país enorme, muy poblado, un mercado ideal
para las grandes potencias. Intentaron conquistarla, sin conseguirlo, pero
ocuparon algunos puertos y, después, tras las guerras del opio (1840-1858), le impusieron los llamados Tratados Desiguales. China era obligada a comprarles
productos a las potencias, que llegaron a dominar todo su comercio y hasta
sus ferrocarriles. Esto provocó revueltas contra
los monarcas extranjeros, pero los ejércitos de las metrópolis las repelieron.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y EXPLOTACIÓN ECONÓMICA DE LAS COLONIAS.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA.
·
Colonias de explotación: donde la
población es indígena, el gobierno es el de la metrópoli pero a través de un
cargo residente, un gobernador. Así la colonia está sometida a la metrópoli;
·
Colonias de poblamiento: la población la componen colonos
y el gobierno es propio y toma sus decisiones de forma autónoma respecto a la
metrópoli;
·
Protectorados: surgen de un pacto entre los
indígenas y los colonizadores y la metrópoli permite que se mantenga el poder
indígena, que son la población de la colonia. Por tanto el poder se divide
entre la política interior, regida por un gobierno indígena, y la política
exterior en manos de la metrópoli.
EXPLOTACIÓN
ECONÓMICA.
Se explota a los indígenas, para obtener
beneficios, que son siempre para la metrópoli. Hay varios tipos de explotación:
·
Explotación
agrícola (plantaciones);
·
Explotación
de materias primas;
·
Explotación
de la mano de obra indígena, que se ocupa de todo lo anterior.
La economía colonial se basa en impedir el desarrollo industrial de las colonias, de esta
forma la metrópoli vende productos manufacturados caros (industriales,
totalmente elaborados) mientras compra baratos, a la colonia, las materias
primas (minerales, productos agrícolas, ganado, etc.) y fuentes de energía. Esto
beneficia a la metrópoli y perjudica a la colonia. Otra forma de perjudicar a
las colonias es mediante un comercio injusto, en algunos casos la colonia solo
puede comerciar con su metrópoli, con precios impuestos por la metrópoli, que
suelen tender a beneficiarla.
SOCIEDAD
COLONIAL.
Es una sociedad dual, por un lado colonizadores y
por otro indígenas, sin convivencia entre ambas partes aunque comparten el
territorio, pero sin mezclarse. Cada una de esas dos sociedades tiene su propia
organización. Esta ausencia de interrelación profunda puede interpretarse como
una sociedad racista, y que mantiene a los colonizadores con una vida acomodada
desde la que manejan el poder político y económico.
Dentro de la sociedad indígena se pueden distinguir
dos grupos:
·
Dirigentes
políticos de las tribus: son los que pactaron con la
metrópoli. Van a mantener su estatus social y económico;
·
Trabajadores:
son la gran mayoría y están empleados en cualquier actividad que sean
necesarios.
CONSECUENCIAS.
El colonialismo ha tenido consecuencias positivas y
negativas. Entre las primeras se pueden destacar la mejora de la sanidad, el aumento de la población y la alfabetización y educación de la población en general. De las segundas,
las negativas se pueden mencionar: la destrucción de la sociedad indígena; la
explotación económica total; cambio de los valores propios de los indígenas,
cultura exterior, de la metrópoli; y el intento de creación del Imperio
Continuo, uniendo territorios dispares y además generando conflictos para
conseguirlo, incluso teniendo que evitar a otras metrópolis.
DOMINACIONES.
También se le puede denominar neocolonialismo para hacer referencia a una dominación de
tipo económico, e incluso político sobre un estado jurídicamente independiente.
En sentido similar se utilizan los términos imperialismo y nuevo imperialismo.
A diferencia del imperialismo; el colonialismo
busca llevar las violaciones más allá. El colono es quien debe ir a la colonia
a implantar su cultura y establecerse allá.
El proceso que vive la población de la colonia es
llamado aculturación (pasar a llevar una cultura
con otra «más poderosa»). El colonialismo no es un término tan económico como
el imperialismo, el cual busca materias primas y mano de obra en la colonia
para luego producir en el país y finalmente retornan y vender en la propia
colonia de donde consiguió la materia.
La importancia colonial y su historiografía ha tenido un gran rol dentro de las
disciplinas históricas, y se ha visto robustecida en el final del siglo XX y
comienzo del XXI a raíz de la necesidad de comprender mejor los procesos globales.
ORIGEN
HISTÓRICO.
En términos generales puede decirse que las
primeras colonias aparecen con los indígenas hace 5500 años. Existieron
colonias sumerias, babilónicas, egipcias, fenicias, cartaginesas, griegas,romanas, mayas, incas, aztecas, japonesas, chinas, hindúes, hanianas, malianas,
etc. En el siglo XV, la expansión europea dio lugar a colonias similares a las
romanas, griegas, etc. en continentes como América, Asia, África y Oceanía,
prolongándose en los siglos XVI, XVII y XVIII.
DESCOLONIZACIÓN.
Durante el curso del siglo XX se independizaron las colonias europeas
en África y Asia y
algunas colonias que todavía quedaban en América continental. En el Caribe y África sigue habiendo
colonias europeas en la segunda década del siglo XXI.
The Word Book Enciclopedia se refiere a algunos otros «niños»
ingobernables que también «nacieron satisfactoriamente» durante la era
posbélica. Haciendo referencia a «El Surgimiento de Naciones Nuevas», explica:
«Después de la Segunda Guerra Mundial se fueron desplomando uno a
uno los vastos imperios europeos. Gran Bretaña, Francia, Bélgica, los Países Bajos y las otras grandes potencias coloniales
habían quedado debilitados debido a sus pérdidas durante la guerra. Ya no
podían seguir reteniendo sus colonias por la fuerza». Entre las primeras
colonias que obtuvieron la independencia estuvieron Indonesia, Filipinas, Pakistán, India, Ceilán (actualmente Sri Lanka), Israel, Libia, Túnez y Ghana.
La tendencia hacia la independencia política ha continuado y ha resultado en el
nacimiento de por lo menos cien naciones nuevas desde 1945 y
algunas devoluciones a de territorios a sus países de origen, como el caso
de Hong Kong en 1997.
COLONIALISMO.
DEFINICIÓN.
Término
que viene de su raíz colonia y ésta del latín colonia.
Es la doctrina que tiende a legitimar la dominación política y económica de un
territorio o de una nación por el gobierno de un estado extranjero. Suele
llamarse así al proceso iniciado en el siglo XV con la conquista, asentamiento
y explotación, por parte de Europa, de territorios en América, Oriente y
África.
España,
Portugal, Inglaterra, Francia y los Países Bajos comenzaron las actividades
coloniales. Desde 1880 y hasta principios del siglo XX, la búsqueda de nuevos
mercados y materias primas provocó el resurgimiento del colonialismo con la
repartición de África entre las grandes potencias europeas, sobre todo
Inglaterra y Francia. (Ver: Colonialismo).
CONSECUENCIAS.
Con la
colonización, los países europeos aumentaron su riqueza, extrajeron gran
cantidad de recursos naturales y de materias primas para sus industrias, pero
pagaron sueldos muy bajos a los trabajadores.
Otra
consecuencia de la colonización fue la discriminación racial. Cuando los
europeos descubrieron África, se acostumbraron a adquirir esclavos baratos que
luego vendían a precios altos, especialmente en América, además de que éstos
eran tratados como objetos.
Por carecer
de armas de la calidad de las europeas, los nativos no pudieron defenderse;
entonces los europeos pensaron que, por ser físicamente diferentes a ellos y
tener una cultura y forma de vida distintas, eran inferiores. Sin embargo, no
existen hombres superiores ni inferiores; todos tienen la misma inteligencia y
capacidades, pero éstas se desarrollan de acuerdo con el medio y los recursos
económicos que se tengan para vivir.
Con el
paso del tiempo, las ideas de libertad surgidas de la Revolución Francesa llegaron al continente
americano; así se abolió en América la esclavitud y el comercio de esclavos.
Gracias a
sus luchas, los pueblos africanos han logrado independizarse pero la
discriminación racial, no obstante sus absurdos argumentos, aún no termina.
Algunos grupos humanos siguen despreciando y explotando a otros con este
pretexto, por lo que la lucha antirracista continúa en todo el mundo.
En
términos generales, puede afirmarse que el conjunto de la población europea
aumentó sus efectivos poblacionales entre 1500 y 1600 de 80 millones a
100 millones de habitantes, es decir, en torno a un veinticinco por ciento.
Las
causas fueron diversas: mejora de la coyuntura económica, menor impacto de las
epidemias, decrecimiento de los conflictos bélicos, etc.
El
aumento poblacional propició también una abundancia de mano de obra, que
repercutió en la explotación de nuevos terrenos y en un incremento de la
producción agraria. La industria también se vio favorecida con este aumento de
la población activa.
El
comercio, descubiertos nuevos territorios y mercados, sufre una expansión hasta
entonces desconocida. Los intercambios comerciales se intensifican y hacen de
la actividad mercantil una de las más pujantes, en especial en zonas como los
Países Bajos e Italia.
A Europa
acceden productos y bienes hasta entonces inalcanzables, mientras que se
exportan manufacturas a los nuevos territorios colonizados. La sociedad
estamental tradicional observa la pujanza de un grupo económico privilegiado,
enriquecido con las nuevas actividades mercantiles.
La
burguesía, esencialmente urbana, mirará con resquemor su alejamiento del poder
político y centrará en las ciudades el eje de su actividad, imponiendo nuevos
modos y estilos de pensamiento. Nobleza y clero conservarán sus privilegios,
mientras que una amplia categoría de desheredados inundará los campos y
ciudades y serán caldo de cultivo para la marginación y la rebelión social.
ECONOMÍA
SIGLOS XVIII.
El siglo
XVIII, llamado de la Razón o de las Luces, es un siglo de equilibrio
entre la Tradición y la Revolución, simbolizado por el pensamiento
de la Ilustración y las Monarquías del Despotismo Ilustrado.
Sólo al final, cuando se rompe el compromiso, desembocaría en el siglo
de la Revolución.
Esta
centuria supone en su conjunto, la superación de la crisis económica que
caracteriza a Europa en el siglo XVII. Entre 1720 y 1780 aproximadamente, la
economía europea entra en período de desarrollo. Las causas de esta prosperidad
son las siguientes:
· Nueva afluencia de metales
preciosos procedentes de América
Desde
principios del siglo XVI, las minas de oro y plata americanas se habían
agotado; en cambio, a partir de 1720 se descubren nuevas minas de oro,
extraordinariamente ricas, en Brasil. Este oro, al llegar al continente
europeo reactiva toda la economía y la marcha de los negocios.
· Mayor prosperidad en la
agricultura e industria
El
campesinado del siglo XVII recogía muy poca cosecha y, en ella, debía apartar
tres porciones: una entregaba a la Iglesia como pago de diezmos; otra
entregaba al noble que era el propietario de la tierra y la tercera parte
debía darla al rey como pago de impuestos; lo que le quedaba era mínimo, y
estaba destinado al consumo.
Eso
significaba que el campesino no podía vender sino sólo consumir lo que
producía. De esta forma, apenas tenía ingresos y su nivel de vida era muy
bajo.
Esta
falta de ingresos se debía al bajo rendimiento de las cosechas: lo normal era
que sólo se cosecharan cuatro granos de cereal por cada grano sembrado.
A partir
de 1720, la situación cambia: las cosechas comienzan a ser más abundantes,
debido a:
· La introducción de nuevas plantas
muy productivas, como el maíz. Procedente de América, lo que permitiría
aumentar el número de cabezas de ganado, esto produce más estiércol y conlleva
abundantes cosechas. Al mejorar los rendimientos, el campesino puede ahorrar e
invertir en en adquisición de aperos de labranza más moderna y de nuevo
revierte en aumento de cosechas.
· El cambio climático, que es más
óptimo para la agricultura, a diferencia del siglo XVII, en el que habían sido
frecuentes los años consecutivos de sequía.
Por
primera vez, en el siglo XVIII, el campesino europeo, después de pagar
a la Iglesia, al noble y al rey, queda con sobrante de dinero, que
eleva su nivel de vida. Terminan las grandes hambres, epidemias de peste características
del siglo XVII.
El
aumento del poder adquisitivo del campesinado posibilitará un mayor consumo e
impulsa un desarrollo de la industria textil y del hierro.
Colonialismo, territorios ocupados y
administrados por un gobierno anteriormente ajeno a éstos, mediante la
conquista o asentamiento de sus súbditos, y en el que se impone una autoridad
extranjera. Puede hablarse de colonialismo cuando un pueblo o gobierno extiende
su soberanía y establece un control político sobre otro territorio o pueblo
extranjero como fuente de riqueza y de poder. Esta relación concluye cuando el
pueblo subyugado alcanza su soberanía o cuando se incorpora a la estructura
política de la potencia colonial en igualdad de condiciones.
El colonialismo es un tema que ha llegado a suscitar un intenso debate moral y
político en nuestra época, especialmente a partir de la II Guerra Mundial. Pese
a que algunos estados han intentado justificar la creación de imperios
coloniales en el pasado, muchas antiguas colonias han definido el colonialismo
como un sistema de explotación que las potencias más fuertes imponían a las más
débiles y que ocasionaba una situación de atraso económico, y conflictos
raciales y culturales en las zonas colonizadas.
EDAD
ANTIGUA Y EDAD MEDIA.
El colonialismo ha existido desde la antigüedad. Egipto, Babilonia y Persia son
algunos de los imperios más importantes del mundo antiguo. Fenicia, pueblo de
exploradores y mercaderes, es considerada generalmente como la primera nación
colonizadora; los fenicios establecieron sus asentamientos a lo largo de la
costa del Mediterráneo en el 1100 a.C. Su espíritu colonizador estaba guiado
principalmente por su deseo de expandirse y controlar el comercio. Hacia el
siglo VIII a.C. muchas de las ciudades-estado griegas estaban iniciando
rápidamente su expansión por las costas del norte del Egeo, el mar Negro y el
sur de Italia. Les movía la necesidad de encontrar suelo cultivable para
sustentar a una población en aumento y el afán por mejorar el comercio. Las dos
ciudades-estado más famosas de Grecia, Esparta y Atenas, fueron potencias
coloniales hacia los siglos VI y V a.C.; la primera se expandió por la zona
continental de Grecia; la segunda por ultramar.
La ciudad de Cartago (actualmente en Túnez) fue en un principio una colonia
fundada por los fenicios, pero acabó convirtiéndose en una importante potencia
colonial. Los cartagineses también tenían interés en controlar el comercio en
el Mediterráneo y, de este modo, establecer un imperio marítimo que comprendiera
las colonias de Hispania y el oeste de Sicilia. Roma desafió al Imperio
cartaginés y, finalmente, lo derrotó en las Guerras Púnicas (siglos III-II
a.C.); los romanos, a su vez, gobernaron en la mayor parte de Europa y Oriente
Próximo.
El periodo de la edad media que siguió a la caída del Imperio romano, ocurrida
en el siglo V, no fue una época de importantes colonizaciones en ultramar. No
obstante, los vikingos escandinavos ampliaron sus dominios considerablemente a
lo largo de los siglos IX y X; controlaron grandes áreas de las islas
Británicas y fundaron colonias en Islandia y Groenlandia.
LA PRIMERA FASE DEL COLONIALISMO MODERNO.
El colonialismo de la Europa moderna comenzó en el siglo XV y puede dividirse
en dos fases que coinciden parcialmente en el tiempo: la primera, desde 1415
hasta 1800 aproximadamente y la segunda, casi desde 1800 hasta la II Guerra
Mundial. En la primera etapa, Europa occidental, encabezada por España y
Portugal, se expandieron por las Indias orientales y América; en la segunda,
Gran Bretaña tomó la iniciativa en la expansión de Europa hacia Asia, África y
el Pacífico.
Los
portugueses, que disfrutaban de estabilidad política, poseían experiencia
marítima y contaban con una posición geográfica favorable, fueron los primeros
europeos que doblaron el cabo de la costa surafricana para llegar hasta el sur
y este de Asia en el siglo XV. Portugal, interesada principalmente en dominar
el comercio de especias, estableció factorías y fuertes a lo largo de la costa
en lugar de colonias. El monopolio comercial portugués en Oriente se vio
seriamente amenazado por los ingleses y holandeses a finales del siglo XVI. Los
holandeses se instalaron en el cabo de Buena Esperanza y, tras expulsar a los
portugueses hacia 1800, obtuvieron el control de Java y Ceilán (actualmente Sri
Lanka). La Compañía de las Indias Orientales se fundó en la India durante esta
época e inició oficialmente la conquista del continente en 1757.
Fueron numerosos los motivos que llevaron a Europa a comenzar la colonización
del continente americano. Entre ellos, se encuentran la búsqueda de metales
preciosos, la necesidad de encontrar nuevas tierras para la agricultura, la
huida de persecuciones derivadas de motivos religiosos y el deseo de ganar a
los pueblos indígenas para la causa de la cristiandad. Era más habitual la
creación de colonias que de factorías, aunque aquéllas, una vez establecidas,
mantenían relaciones comerciales frecuentes y de carácter exclusivo con las
respectivas metrópolis. El imperio de España era el más importante del Nuevo
Mundo y se extendía a través de gran parte de México, Centroamérica y
Suramérica (véase Indias). Los portugueses se establecieron principalmente en
Brasil. Mientras que los españoles y los portugueses tuvieron tendencia a crear
asentamientos mixtos que absorbieran a las poblaciones indígenas de sus
territorios, los colonizadores británicos y franceses se inclinaron por la
fundación de colonias puras, eliminando y desplazando a sus anteriores
habitantes.
Los más antiguos imperios coloniales europeos habían entrado en declive a
comienzos del siglo XVIII. La mayoría de las colonias españolas, portuguesas y
francesas en América consiguieron la independencia durante las Guerras
Napoleónicas o en el periodo inmediatamente posterior. Por otro lado, los
holandeses perdieron una gran parte de su modesto imperio en el Nuevo Mundo y
tuvieron que conformarse con comerciar ilícitamente con las colonias de otras
potencias. Los ingleses perdieron buena parte de sus antiguas posesiones en Estados
Unidos, las cuales consiguieron su soberanía en 1776 tras la guerra de
Independencia estadounidense; a pesar de esto, Gran Bretaña continuó siendo una
importante potencia colonial. Además de controlar la India, conservaba por
razones estratégicas algunas de las colonias que había ocupado durante las
guerras europeas, tales como Canadá, el cabo de Buena Esperanza y Ceilán.
LA SEGUNDA FASE DEL COLONIALISMO MODERNO.
La segunda etapa colonial puede dividirse en dos periodos: el primero abarca
desde 1815 hasta 1880 aproximadamente; y el segundo, desde 1880 hasta 1914. La
colonización llevada a cabo en el periodo anterior no había seguido un patrón
lógico desde un punto de vista geográfico y no parecía ser, en general, el
resultado de un deseo consciente de adquirir nuevos territorios por parte de
las metrópolis. Lo cierto es que el ímpetu expansionista se derivaba a menudo
de intereses europeos firmemente establecidos ya en el exterior. Por ejemplo,
los colonizadores británicos de Australia se aventuraron aún más en territorio
extranjero en busca de tierras y recursos; los franceses se vieron forzados a
colonizar toda Argelia cuando la inestabilidad política en la zona supuso una
amenaza para su primer y modesto asentamiento; y la conquista de Asia Central
emprendida por los rusos estaba motivada en gran medida por el deseo de ofrecer
una seguridad a los comerciantes, colonizadores y administradores establecidos
en estas zonas.
Las potencias coloniales actuaron más resueltamente en el periodo de 1880-1914,
durante el cual se llevó a cabo la colonización de África (salvo en el caso de
Etiopía, que opuso resistencia a los intentos de conquista de Italia) y de
diversas regiones de Asia y del Pacífico; hacia 1914 la red colonial mundial se
había cerrado en torno al planeta. El Imperio Británico era, con mucho, el más
amplio y con más diversidad geográfica, aunque Francia, Bélgica, Alemania,
Portugal, Estados Unidos y Japón eran también importantes potencias coloniales.
El móvil que guiaba la formación de esta amalgama de colonias es un tema que
sigue debatiéndose. Algunos escritores, por ejemplo Lenin, lo atribuyen a la
dinámica del capitalismo moderno, en la que se subraya la necesidad europea de
encontrar materias primas y salidas comerciales para su excedente de capital.
Otros autores han destacado como objetivo los intereses estratégicos e
internacionales y han hecho notar la tendencia de los dirigentes europeos a
utilizar las colonias como fichas en un tablero mundial de ajedrez. Con todo,
algunos analistas aprecian una continuidad entre la primera y segunda época de
expansión del siglo XIX y no admiten la necesidad de ninguna otra explicación.
El fin del equilibrio de poder en Europa y las guerras mundiales del siglo XX
marcaron el ocaso del colonialismo moderno. El desarrollo de la conciencia
nacional en las colonias, el declive de la influencia política y militar del
viejo continente y el agotamiento de la justificación moral de los imperios
contribuyeron a una rápida descolonización a partir de 1945. Los imperios
coloniales, creados a lo largo de siglos, fueron desmantelados casi en su
totalidad en tres décadas.
VALORACIÓN.
La
capacidad potencial de colonización es inherente a un mundo formado por
entidades políticas que poseen diferentes grados de desarrollo económico y
tecnológico; las naciones poderosas siempre se ven seducidas por la idea de
dominar a las débiles. Sin embargo, esta escala de poder sólo permite que la
colonización sea posible, pero no la hace necesaria o inevitable. Las grandes
potencias no siempre desean ampliar sus territorios y, cuando es así, las
débiles consiguen frenar su avance en ocasiones.
Toda
valoración moral del colonialismo debe tener en cuenta las cambiantes
circunstancias históricas. Este fenómeno resulta inexcusable si nos atenemos a
las normas de actuación internacionales contemporáneas, puesto que es
incompatible con el derecho a la soberanía internacional y a la
autodeterminación. No obstante, el reconocimiento de estas libertades sólo se
ha hecho efectivo con carácter mundial recientemente, mientras que los imperios
que se crearon en el siglo XIX se arrogaron la responsabilidad de gobernar a
los "pueblos atrasados" y hacerles llegar los frutos de la
civilización occidental.
El mejor modo de describir los efectos del colonialismo es analizarlo tanto
desde la perspectiva de los colonizadores como de los colonizados. Las colonias
reportaron numerosos beneficios a las metrópolis, como pueden ser la
adquisición de nuevos territorios para la emigración y recursos estratégicos, y
la expansión del comercio y el aumento de las ganancias económicas. Pero
también el precio fue alto para las naciones conquistadoras: tuvieron que
proporcionar a aquéllas infraestructura administrativa, defensa y ayuda
económica y se vieron implicadas con frecuencia en conflictos que hubieran
preferido evitar.
La
afirmación de que la colonización tuvo efectos negativos para las gentes
colonizadas es incuestionable: se vio interrumpido el estilo de vida
tradicional, se destruyeron valores culturales y pueblos enteros fueron
subyugados o exterminados.




.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario